2010/05/29

Jamaica: Un solo Amor, un solo mundo lleno de contrastes

Jamaica: Un solo amor, un solo mundo lleno de contrastes

Por Adriana Grooscors e Yndiana Montes
solocaribe@gmail.com

Jamaica siempre ha sido una tierra de contrastes. Saltan a la vista en los paisajes que pinta su naturaleza exuberante, salpicada de hermosas cascadas y ríos de corrientes impetuosas que se entremezclan con playas de arenas blancas y aguas color turquesa; llanas sabanas seguidas de altos montes y frondosos bosques; acantilados, cavernas, bahías y ensenadas; todo concentrado en apenas 6.833 Km2.

Contrastes que se funden en un crisol de razas y culturas que conforman el pueblo jamaiquino, cuyos ancestros africanos, europeos, chinos, de la India, y del Oriente Medio, han dado lugar a una población de espíritu apacible, jovial servicial y amigable, a la vez creativa, fuerte, y luchadora. Donde señoriales casonas de haciendas coloniales conviven con pequeñas y pintorescas villas y antiguos asentamientos de piratas, protagonizando una diversidad de mágicas y apasionantes leyendas.



Colin Channer, organizador del Festival Literario Calabash y poeta


Contrastes que se funden en su gastronomía y que se evidencian en el abanico de actividades disponible para el visitante; desde su dinámica vida nocturna, que se mueve al seductor ritmo del regae, o la variedad de deportes acuáticos y actividades al aire libre practicables durante el día y que se contraponen con la contemplación y descanso al que invitan sus espectaculares atardeceres y noches estrelladas.



Contrastes que se viven hoy, cuando una parte de la isla se sume en la violencia, provocada por una banda local, mientras la otra, pacífica y alegremente celebra la vida.

En las principales zonas turísticas de la isla, como Montego Bay, Ocho Ríos, Negril y Port Antonio, en la costa norte, los hoteles y alojamientos permanecen llenos, albergando a miles de turistas, que, ajenos al estado de emergencia que se vive al oeste de Kingston, disfrutan de los placeres que ofrece Jamaica.


Al mismo tiempo, a 85 millas de Kingston, Treasure Beach, en la costa sur, parroquia de St. Elizabeth, es este fin de semana el escenario de la décima edición del Festival Literario Internacional Calabash http://www.calabashfestival.org/.


A pesar de las noticias y decididos a honrar su compromiso con todo lo bueno que Jamaica tiene para ofrecer, escritores y artistas viajan de todos los rincones del planeta y de todas partes de la isla para participar en programas de declamación de poesía, lectura de prosa y novelas, estimulantes debates y música.

“El Festival, que recibe parte del mejor talento literario del mundo, expone la profundidad de la cultura de Jamaica, que trasciende la cocina y la música. En el corazón de nuestra cultura está la gente que estimula las discusiones y el pensamiento, que alientan el amor hacia sí mismos y hacia su país”, comentó John Lynch, Director de Turismo de Jamaica.

El fundador y director artístico del festival, Colin Channer, comenta en un reportaje publicado en el diario local, The Gleaner, que “este año, Calabash tiene lugar en un momento en el que muchos de nosotros, jamaiquinos, sentimos la necesidad de comprometernos nuevamente con la vida, con el amor, la paz, el arte y las ideas”.

No es que los jamaiquinos deseen evadirse del dolor y las dificultades, sino que están conscientes de que deben seguir viviendo, que no pueden, no deben, paralizarse, a expensas de perder lo que con tanto trabajo y perseverancia han logrado como nación. “Siempre habrá crisis; siempre habrá dolor, pero la alegría no es algo garantizado, es algo que debemos construir”, comenta Channer. ...Al fin y al cabo, no se trata de mundos distintos; es “One world. One love”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario